ACOMPAÑAMIENTO LGTBIQA+

"La diversidad nos hace más fuertes y más capaces de enfrentar los desafíos del mundo".
Adrienne Rich

Vivimos en una sociedad regida fuertemente por los estándares de la cisheteronormatividad, lo que genera exclusión y un elevado sufrimiento en muchas personas que no se ajustan a dichos cánones normativos.

Las personas con orientación del deseo, identidad sexual o expresión de género no normativas sufrimos discriminación en todos los países del mundo y enfrentarse frecuentemente a un entorno social desfavorable puede facilitar la aparición de estrés.

El psiquiatra Ilan Meyer estudió este fenómeno y desarrolló el modelo de estrés de minoría según el cual las minorías están expuestas a determinados estresores (estresores de minoría) solo por el hecho de pertenecer a un grupo discriminado, el cual se origina en estructuras sociales, procesos e instituciones sobre las que el individuo afectado no tiene control. Las minorías sexuales se enfrentan tanto a estresores puntuales (experiencias de violencia) como a otros que pueden más sutiles y persistentes en el tiempo (estigma percibido).

Los estresores de minoría que Meyer considera específicos de las minorías sexuales son: la homofobia interiorizada, las experiencias de discriminación o violencia, el estigma percibido y la ocultación de la orientación sexual.

La psicoterapia LGTBIQA+ parte de esta compresión estructural de la realidad para ofrecerte un acompañamiento amable (tanto a nivel individual como grupal) que te permita aumentar la toma de conciencia de cómo estas estructuras de dominación social impactan en nuestra autoestima, con el objetivo de crear estructuras empoderantes que nos ayuden a combatir el estigma, además de brindarte un espacio seguro donde poder reparar las heridas originadas de la violencia sufrida.

Chemsex

El consumo de drogas psicoactivas ya sea antes o durante las relaciones sexuales tiene una larga historia. El chemsex representa una forma específica de este fenómeno, centrada en el uso de sustancias relativamente nuevas como el GHB/GBL, la mefedrona y la metanfetamina, con el fin de mejorar, intensificar y prolongar las experiencias sexuales, que se da entre hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres (GBHSH). Este fenómeno implica la práctica de actividades sexuales en solitario o con múltiples parejas, en sesiones que pueden extenderse durante horas o incluso días.

La utilización de drogas entre los hombres GBHSH puede estar motivada por diversas razones, relacionadas con los efectos que estas sustancias producen, como la búsqueda de sensaciones placenteras, la prolongación y potenciación del placer sexual, así como la facilitación de prácticas sexuales que pueden ser dolorosas o la desinhibición para realizar prácticas sexuales alternativas deseadas. Sin embargo, este fenómeno está influenciado por otros factores interrelacionados, como la importancia de la pertenencia a un grupo, dado que los hombres GBHSH a menudo pertenecen a comunidades estigmatizadas y buscan superar el aislamiento social.

Es importante diferenciar que el chemsex no es solo una práctica, sino que es un fenómeno sociocultural donde entra en juego la masculinidad como variable central.

Los hombres GBHSH que son educados en un paradigma heterosexista rechazan el ideal de feminidad y se construye un imaginario del modelo deseado masculino vinculando su sexualidad a los patrones hegemónicos heteropatriarcales, que les obliga a asumir determinadas conductas de riesgo hipermasculinizadas (más sexo, con más personas, más duro y durante más tiempo) lo que puede ocasionar graves consecuencias para su propia salud, incluyendo verse expuestos a situaciones de abuso y agresión. Uno de estos factores está vinculado a la LGTBIQfobia y la experiencia de discriminación, que se manifiesta a través de actitudes y comportamientos de rechazo y exclusión debido a la falta de redes sociales de apoyo. Además, es importante resaltar la serofobia y la estigmatización asociada por tener VIH dentro de la cultura sexual gay, lo que puede influir en cómo una persona acepta un diagnóstico positivo y en su experiencia durante las relaciones sexuales.

Por lo tanto, además de la asociación con el placer y la desinhibición, el chemsex esconde una profunda necesidad de conexión, afecto y validación.

Tanto en consulta individual como en terapia grupal podremos revisar estrategias de reducción de daños que te permita realizar tus prácticas y consumo de sustancias asumiendo menos riesgos para tu salud. También, podré atenderte para tratamiento psicoterapéutico con un abordaje sexológico si se ha problematizado el consumo, un espacio donde poder reflexionar cómo estos diferentes aspectos (sentimiento de soledad, búsqueda de conexión e intimidad, homofobia interiorizada, etc.) se dan en ti.

"El amor propio es nuestro mayor acto de rebelión contra una sociedad que nos ha enseñado a odiarnos."
Marsha P. Johnson
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